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Detalle de la Virgen del Real

Identificador
50266_01_002n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
41º 38' 32.44'' , -1º 38' 26.61''
Idioma
Autor
Delia Sagaste Abadía
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de La Asunción

Localidad
Trasobares
Municipio
Trasobares
Provincia
Zaragoza
Comunidad
Aragón
País
España
Descripción
Aunque es más conocida popularmente la imagen de Nuestra Señora del Capítulo, patrona de la localidad y tenida erróneamente por románica, la única imagen de época románica que hay en la parroquial de La Asunción es la Virgen del Real que se halla colocada en el altar de San Bernardo. Aunque a simple vista parece incorporada, por la escasa profundidad del bulto, esta talla de madera representa a la Virgen María sentada sobre un asiento, sin respaldo visible y con los reposabrazos rematados en sus cuatro extremos por bolas. Sigue así el modelo Sedes sapientae o Trono de Sabiduría, tipología de origen bizantino que se extiende a partir del siglo XI y resulta particularmente querida en los monasterios cistercienses y premostratenses. Las características de este arquetipo son visibles en este ejemplo, donde la Virgen aparece como reina y trono de Jesús al mismo tiempo, pues el Niño descansa en el lado izquierdo de su regazo y se yergue girado hacia la izquierda. Pese a que la mano derecha de la Virgen está muy deteriorada, su posición apoyada sobre la rodilla derecha hace pensar que portaba algún tipo de objeto, probablemente una manzana en su condición de nueva Eva. Mientras, con su brazo izquierdo abraza la espalda del Niño, que se encuentra sentado sobre su pierna izquierda (como en la imagen románica de Nájera) y girado hacia la derecha en idéntica postura hierática. Jesús sostiene una bola o mundus en la mano izquierda al tiempo que alza la diestra bendiciendo. De este modo, no se insinúa la menor comunicación entre ambas figuras, severidad enfatizada por la rigidez de las mismas y porque ambos miran al frente, a los fieles. Asimismo, en los rostros, alargados y de ancha nariz, se aprecia que el autor de la policromía puso especial cuidado en la plasmación de la delicada tez clara de María y el Niño, ambos de ojos claros. También destacan las vestiduras de ambos personajes. La Virgen lleva la cabeza y los hombros cubiertos por un manto, ceñido por una diadema o corona dorada en la que se incrustan unos cabujones de pasta vítrea. La superficie del manto parece oscurecida, pero está ribeteada en rojo y se remata con una sugerencia de bordado similar al del manto del Niño. Ambos llevan bajo dichos mantos una túnica en la que se han querido representar unas ricas orlas sobre el tejido magnífico y plegado con cierto movimiento, de tonos azulados, en el caso de María, y rojizos, en el caso del Niño. La parte inferior de estas prendas se remata con una serie de esquemáticos y rígidos pliegues en forma de meandros, bajo los cuales penden unos piececillos descalzos, en el caso del Niño, y calzado puntiagudo, en el de la Virgen. El retablo de San Bernado, obra del siglo XVII, fue restaurado en 2007 con cargo a fondos de la Diputación Provincial de Zaragoza, lo que, gracias a una respetuosa limpieza, permitió recuperar una visión aproximada de los colores de la policromía original de las diversas figuras y de la propia mazonería del retablo y explica la viveza y transparencia que a día de hoy puede apreciarse en sus tonos. En definitiva, esta pieza, realizada probablemente a finales del siglo XI y espléndidamente conservada, responde conscientemente a una iconografía muy apropiada para el conventual pero exclusivo ambiente femenino y de origen noble en el que era venerada, así como para la advocación mariana tan ligada a los orígenes legendarios de Trasobares.