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Vista general de la ermita de San Miguel de Liso

Identificador
50901_02_004n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
42º 22' 59.37'' , -0º 52' 2.70''
Idioma
Autor
Jorge Arruga Sahún
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Ermita de San Miguel de Liso

Localidad
Fuencalderas
Municipio
Fuencalderas
Provincia
Zaragoza
Comunidad
Aragón
País
España
Descripción
Erigida como iglesia románica, la primitiva edificación formó parte de la villa de Liso hasta que, una vez deshabitado por completo el núcleo urbano, se transformó en ermita incorporada a la localidad de Fuencalderas. Las modificaciones posteriores, sin embargo, son notables y muy poco pervive ya de la primitiva construcción. De hecho, destaca como testimonio de la fábrica original, realizada en piedra sillar de mediano tamaño, la parte central del ábside semicircular, que estuvo articulado mediante una secuencia de arcos ciegos apeados en lesenas de escaso resalte. La disposición de elementos recuerda en cierta medida a las iglesias del Serrablo, pero carece del habitual friso superior de baquetones. En él se abre una ventana con arco de medio punto doblado y derrame exterior poco desarrollado. Este breve tramo, jalonado de mechinales empleados para la ejecución del muro, ha sufrido una poco cuidadosa intervención contemporánea, tal y como atestiguan elocuentemente las barras metálicas que se han insertado dentro del muro y las descuidadas pelladas de cemento que revisten la zona interna del mismo. La planta ha quedado, como resultado, completamente desvirtuada, puesto que la traza original rematada por un ábside semicircular ha devenido en una ermita de testero recto con la zona absidal separada del resto, sin cubierta y en estado de ruina. De esta manera el ábside queda reducido a unas medidas de 4,8 m de longitud por 5,3 m de anchura. En el muro septentrional de lo que habría sido el anteábside, se abre una hornacina de frente rectangular rematada en arco de medio punto. El actual espacio de la ermita se encuentra también bastante modificado por las reformas de época moderna y por las diversas intervenciones contemporáneas. La planta es rectangular, con unas medidas totales intramuros de 11,3 m de longitud por 6,4 m de anchura. Los muros se levantan desnudos, salvo por la presencia de dos vanos abocinados que presentan un leve derrame interno en la zona de los pies y también en el lado de la epístola. En origen contaba con dobles columnas que jalonaban el alzado de los paramentos, conservándose en la actualidad un sillar emplazado en el lado del evangelio que presenta todavía restos de la columna doble cortada en la zona de la basa, con decoración. El sistema de cubiertas actual es a base de una armadura de madera a doble vertiente reforzada por un arco diafragma en su primer tramo, si bien es posible que la iglesia románica primitiva dispusiera de bóveda de medio cañón modulada por arcos fajones en la nave y con el remate de una bóveda de horno en la zona de la cabecera. El vano de entrada es una sencilla portada abierta en el lado de la epístola, configurada por un arco de medio punto, modificado posteriormente, pero en la cual se aprecian todavía restos de una arquivolta decorada con motivos de ajedrezado. Tres gruesos contrafuertes inclina- dos y levemente escalonados refuerzan el lado de la epístola, no quedando restos similares en el lateral opuesto. La puerta de comunicación con la sacristía cuenta igualmente con doble arco de medio punto, escasamente modificado. La sacristía ocupa la parte baja de la torre y está cubierta por bóveda de medio cañón. Hoy en día la iglesia presenta adosada una sala en la zona de los pies en cuyas fachadas aparecen incrustados nueve capiteles que muy probablemente formaron conjunto con las citadas columnas. Los hay sencillos y dobles, mayoritariamente con motivos vegetales (palmetas invertidas, hojas lisas con frutos, volutas, entrelazos) y cuatro incorporan decoración figurativa: un personaje que sujeta brotes vegetales, cabecitas humanas, grifos afrontados, aves afrontadas y uno muy deteriorado que podría representar un personaje a lomos de una cabalgadura. Este espacio corresponde a la sala de la Cofradía de San Miguel. En el exterior del edificio se aprecian numerosas marcas de cantería con formas geométricas y estrelladas, así como diversas inscripciones correspondientes fundamentalmente al siglo XIX. Empleada a modo de alféizar de uno de los vanos, se conservan los restos de una imposta con tres hileras de billetes. Igualmente se encuentra empotrada en el muro lo que resta de una estatua muy deteriorada. En el interior se guardan otros restos pétreos: más capiteles en la misma línea que los descritos, un fragmento de tímpano decorado con crismón de ocho radios (incorporado a una ventana) y otro adornado con palmetas en orla. Existe una potente construcción torreada en el lado del evangelio, que se halla parcialmente adosada a la zona de la cabecera de la iglesia. El ventanal de medio punto abierto en su muro occidental indica que fue algo más que un mero reducto defensivo. Su ruinoso estado y la falta de documentación alusiva no aclaran su destino. La escasez de datos sobre el edificio y las intervenciones posteriores que han desvirtuado la fábrica original dificultan su adscripción cronológica. Estamos ante un edificio de cierto empeño, a tenor de las considerables dimensiones del ábside y el rico programa figurativo de sus capiteles, en el que se manifiestan fórmulas arraigadas en el primer románico altoaragonés, combinadas con la presencia de motivos propios del pleno románico, conjunción que permite situarlo en la primera mitad del siglo xii y que evidencia las influencias de los edificios de la Jacetania y su entorno. El añadido del cuerpo emplazado a los pies se puede datar en el tercer cuarto del siglo XVII, tal y como consta en la inscripción de la parte superior de la puerta, en la cual figura la fecha de 1664, siendo posiblemente aquel momento el de la reforma definitiva de la antigua iglesia parroquial de Liso para la construcción de la sala de la Cofradía de San Miguel de Fuencalderas, reaprovechándose los sillares originales del edificio románico.
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