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San Cipriano de Bolmir (Cantabria)

A tan solo dos kilómetros de Matamorosa y muy próximo a Reinosa se sitúa la localidad de Bolmir, accesible por la carretera local CA-730. En ella se alza la Iglesia de San Cipriano, cuyos orígenes son todo un misterio, ya que no existe documento alguno que la mencione ni constancia epigráfica que indique cuando y quién la construyó. Es su semejanza estilística con otras iglesias de la provincia, como Cervatos (1129), Bustasur (1112), Pujayo (1132) o Santa Eufemia de Cozuelos, lo que permite afinar su levantamiento en la primera mitad del siglo XII.

San Cipriano de Bolmir

Aunque el interior ha sufrido a lo largo de los siglos muchas transformaciones, como muestran las dos capillas gótico-renacentistas de los siglos XVI y XVII y la sacristía de este último siglo, el exterior románico enmascara estas alteraciones.

En el muro sur encontramos la portada adelantada a la línea del muro cuya cubierta la recorren una serie de canecillos lisos y figurados, entre los que destaca la cabeza de un animal con cuernos, una cabeza humana que porta un tonel, un arpista, un gimnasta, un titiritero y un hombre haciendo sonar un olifante. De igual forma, la cornisa del muro sur conserva a pesar de las vicisitudes un gran número de canecillos que presentan animales, músicos, o trapecistas entre otras escenas de difícil interpretación, reservándose para el ábside escenas de personajes masculinos en posturas obscenas, personajes itifálicos, saltimbanquis, cabezas de cabras y otros animales como el zorro, o figuras femeninas exhibicionistas, entre otras.

Cornisa de canecillos de San Cipriano de Bolmir

También son interesantes los capiteles historiados con escenas de animales superpuestos y elementos vegetales, muy en relación con los capiteles de la arquería del ábside de Cervatos, configurando así la firma de los canteros que trabajaron en las iglesias de esta zona. De igual forma, en la albanega derecha de la puerta de entrada se halla un relieve incrustado con la representación de lo que parecen ser dos leones en actitud de cópula, remitiendo también a los relieves de San Pedro de Cervatos.