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Pila bautismal

Identificador
16085_01_028n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
40º 24' 7.23'' , -2º 13' 5.90''
Idioma
Autor
Iván Amor Carretero Gallarte
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de San Andrés Apóstol

Localidad
Frontera, La
Municipio
Frontera, La
Provincia
Cuenca
Comunidad
Castilla-La Mancha
País
España
Descripción
EN EL CENTRO DE LA LOCALIDAD, al que se accede cruzando la carretera principal y llegando a la Plaza del Egío, se encuentra la iglesia principal del pueblo, una pequeña construcción típica del románico inercial de la repoblación bajo la advocación del apóstol San Andrés, antes San Pedro. La construcción original, fechada entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, sigue las técnicas de edificación típicas de la época, es decir, mampostería en todo el templo, con sillares en las esquinas para ayudar a la cimentación. Ésta debió de contar con un presbiterio de planta cuadrada y de un ábside semicircular de los que apenas quedan restos, ya que en una reconstrucción posterior fueron sustituidos dichos elementos por los actuales, a la vez que se sobreelevó todo el templo e incluso se modificó sustancialmente la espadaña. Actualmente el templo se compone de una sola nave que termina en una cabecera de forma cuadrada, con espadaña a los pies y dos portadas: la del muro sur acompañada de un pequeño porche, mientras que la portada del lado norte aparece como la única apertura a lo largo de todo el muro. Además, el conjunto se cubre a dos aguas con teja cerámica, y el vuelo de los aleros se recoge en una cornisa de piedra. Las portadas no han sufrido modificaciones y mantienen la fábrica original. Por un lado, la portada norte es la más antigua de las existentes (siglo XIII), a la que se accede por medio de seis pequeños escalones (fruto de la citada sobreelevación, con vestigios visibles a lo largo de todo el muro). Ésta se conforma por un simple arco apuntado adovelado, que se apoya sobre jambas lisas y al cual cubre una arquivolta con dos cordones entrelazados, con moldura y recercado de puntas de diamante. El conjunto se asienta directamente en el muro para reforzarse. Aunque la representación de puntas de diamante es común en diferentes elementos arquitectónicos, generalmente portadas, se repite también en otros lugares de la provincia, adornando varias pilas bautismales, como las de Cañamares y Tondos. Por otro lado, la portada del lado sur, alejada ya del estilo románico que predomina en la fábrica original, es más cercana al gótico. Aparece incluida a un cuerpo de sillar con un importante abocinamiento, formada por cuatro arquivoltas, apoyadas en columnas. Desgraciadamente, sólo una de las arquivoltas presenta su decoración original, compuesta de elementos vegetales muy marcados y elaborados, por lo que resulta sumamente difícil seguir su evolución. Finalmente, a esta portada le acompaña un pequeño porche cubierto a tres aguas, tapado con teja cerámica de forma curva y que se apoya sobre una viguería de madera, que, a su vez, descansa sobre dos columnas cuadradas. Siguiendo en el muro sur, se encuentra un pequeño cuerpo cuadrado adosado a la altura de la cabecera, donde se abre una ventana lobulada. Sin duda se trata de una construcción posterior para iluminar la parte interior del templo. También en este paramento se pueden apreciar restos del presbiterio original y una fina línea de cornisa con canecillos cortados. Por último, a los pies del templo se sitúa la espadaña actual, fruto de la citada reforma. De época románica conserva el cuerpo inferior, mientras que el resto procede de la citada subreelevación. Por este motivo se produjo un estrechamiento resuelto con aletones coronados con pináculos y un segundo cuerpo donde se abren los vanos de medio punto para alojar las dos campanas de la iglesia. Bajo éstos se halla un reloj solar de fábrica centenaria. Completa el conjunto un pequeño cuerpo curvo, ya de época muy posterior. En cuanto a su interior, la iglesia de La Frontera se encuentra totalmente reformada, cubriendo su único cuerpo con una bóveda de lunetos, donde predomina el color blanco, a excepción del altar mayor, adornado con pinturas modernas de variado cromatismo. El presbiterio, coronado por una cúpula sobre pechinas, cuenta en su pared frontal con una cubierta de madera donde aparecen representadas diversas imágenes, entre las que destacan una Anunciación a la Virgen y los cuatro Evangelistas. Nada más cruzar la puerta de entrada del templo, a mano izquierda y situada bajo el pequeño coro de la iglesia, encontramos la pila bautismal (115 x 89 cm). El vaso lo podríamos encuadrar dentro del amplio grupo de las pilas decoradas con gallones, pero, sin lugar a dudas, la pila de La Frontera presenta otros importantes elementos decorativos: la parte superior del cuerpo, dividido en dos claras secciones separadas por una pequeña línea incisa, ofrece una pequeña moldura lisa bajo la que se halla una rica decoración vegetal de ramos; mientras que en la inferior se descubre una arquería de arcos dobles sobre fustes lisos, enmarcando los gajos de forma sistemática y con una decoración muy cuidada. Por último, el pie de apoyo, seguramente de época posterior, presenta decoración lineal por todo el cuerpo y descansa sobre una base circular. Como no es de extrañar, los elementos decorativos de la citada pila también se utilizaron en una de las portadas principales del templo, concretamente en la sur. De ahí que podamos establecer una similitud entre ambos elementos, no sólo decorativos (decoración vegetal), sino constructivos. Según Tomás Nieto se ha de situar la pila bautismal de La Frontera como heredera o invariante del estilo románico, y habría sido realizada tras la construcción de la última de las portadas, por lo cual se concluye que el maestro encargado de su decoración habría optado por emplear el mismo elemento decorativo en la portada sur y en la cenefa de la pila bautismal. Encontramos otras pilas similares a lo largo de la provincia de Cuenca, pero que no llegan a combinar tan acertadamente los elementos vegetales de la cenefa con el doble arco del cuerpo del vaso. Aún así, observamos que en las de Villalba de la Sierra o Zarzuela de la Sierra también se repite la utilización de doble arco. Sin embargo, estas últimas difieren en la decoración de la cenefa, con cestería y ochos, respectivamente, en lugar del ornamento vegetal de la pila de La Frontera. Ya fuera de la provincia de Cuenca, en Palencia, y más concretamente en Santa Juliana de Corvio (Aguilar de Campoo), encontramos una pila de semejante factura, fechada en torno al siglo XIII, por lo que no sería extraño que la existente en La Frontera fuese una variante más local de un estilo proveniente del norte de la Península.