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Capitel con cuatro aves, en la ventana del ábside

Identificador
40310_02_016
Tipo
Fecha
Cobertura
41º 13' 3.93" , -3º 41' 7.24"
Idioma
Autor
Carlos Álvarez Marcos
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de Santa Marta

Localidad
Santa Marta del Cerro
Municipio
Santa Marta del Cerro
Provincia
Segovia
Comunidad
Castilla y León
País
España
Descripción
LA VISITA PASTORAL realizada en 1447 anuncia una mala situación del templo diciendo “toda se yva a caer el tejado e viejo”. Ya en una fecha mucho más reciente la iglesia y sus entornos han sido restaurados gracias a la colaboración del pueblo y a las ayudas concedidas por la Diputación de Segovia y la Junta de Castilla y León. Está enclavada separada del resto de construcciones del caserío en un pequeño promontorio y con vistas a una pequeña vega atravesada por el arroyo de Prao Medio que a poca distancia vierte sus escasas aguas en el río Caslilla. La planta del edificio sigue un esquema típico de iglesias del románico rural que ven modificada su estructura original al adosarse estancias en los laterales. En este caso es una iglesia de una sola nave, ábside semicircular, presbiterio recto y las estancias que tiene adosadas en los laterales son la sacristía y el pórtico en el lado meridional y una torre de planta cuadrangular en el lado norte. Tuvo también el cementerio de la localidad adosado en el lado norte pero en las últimas obras de restauración se ha eliminado el recinto dejando un espacio mucho más diáfano en el entorno de la iglesia. La fábrica se realiza con una mampostería rejuntada en su mayor parte por una gran cantidad de argamasa e incluso con el ábside totalmente enfoscado. El empleo de la sillería de caliza se reduce a los ángulos del edificio y a otros elementos como son ventanas, canecillos, y portadas meridional y occidental. El sencillo ábside que culmina la iglesia en su parte oriental tiene ubicada en su eje central una pequeña ventana de tipo saetera abocinada interiormente con forma de arco de medio punto con el intradós abocelado y recogido por dos pequeños capiteles, uno de ellos de tema vegetal con hojas de acantos con un nervio central muy marcado y con la punta de la hoja central doblada mientras que en el otro capitel se representan una pareja de sirenas de doble cola, tema muy repetido en el románico segoviano. Concretamente estas sirenas pueden verse en un capitel situado también en la ventana de la cercana iglesia de Perorrubio, por lo que la relación escultórica entre ambas iglesias creemos es evidente. Muy variados e interesantes son también los canecillos que sustentan la cornisa decorada con tres filas de billetes; en estos canes se representan acróbatas, músicos, hombre sujetando con tonel a cuestas, obispo con báculo, hombre con bastón, pareja de aves con cuellos entrelazados, dos canecillos que forman pareja con un hombre mostrando el pene y a su lado una figura de mujer embarazada, pareja de aves con picos unidos. Escultóricamente, estos canecillos tienen un tratamiento muy elemental que algunos autores definen como “popular”, con unas anatomías muy imprecisas y en general sin mucha relación con el resto de la escultura del edificio; todas las figuras van vestidas con unas bastas túnicas que les llegan hasta los pies ceñidas a la cintura por una especie de cinturón y quizá como nota característica de todas ellas sería su rostro ovalado y el trabajo de trépano que se les realiza en los ojos que hace que todas las figuras presenten una extraña expresión de firme determinación y concentración. Santamaría López opina que todos estos modelos escultóricos en los que se representan temas de carácter lúdico como los músicos, bebedores, o los temas de índole erótica como ocurre en esta iglesia de Santa Marta del Cerro tienen su origen en los modelos de la Virgen de la Peña de Sepúlveda y en la iglesia de Sequera de Fresno, aunque aquí dichos modelos se han ruralizado notablemente. El acceso al interior del templo se realiza habitualmente por una sencilla puerta ubicada en el lado occidental y configurada mediante arco de medio punto liso apoyado sobre jambas prismáticas y un guardapolvos, del cual faltan algunas piezas, de billetes protegiendo el conjunto. Se talla también una línea de imposta a la altura del salmer decorada con un roleo vegetal en el que se inscriben pequeñas hojas. En el lado meridional del templo, protegida por un portal que impide su vista desde el exterior y ligeramente adelantada respecto al muro de la nave, nos encontramos con la portada principal del templo compuesta por arco de medio punto y dos arquivoltas; la rosca del arco es lisa mientras que las arquivoltas están decoradas, la interior con un grueso bocel y la exterior lleva tallados en sus dovelas grandes florones de ocho pétalos, protegiéndose todo con una chambrana abilletada. La arquivolta interna apoya sobre dos columnas de basas áticas de grueso toro inferior, fuste liso y coronadas por capiteles vegetales de hojas de acantos lobuladas y sobre ellas caulículos rematados en forma de voluta. Los cimacios se convierten aquí en una línea de imposta, moldurada con un tallo ondulante del que nacen pequeñas hojitas, que recorre toda la portada aunque en la parte derecha de la misma ha desaparecido y se ha sustituido por una pieza de cemento lisa sin decoración. Tanto la decoración de los capiteles como la molduración de la imposta siguen los esquemas escultóricos que se plantean en la iglesia de Perorrubio, lo cual le hace suponer a la profesora Ruiz Montejo que en ambas iglesias trabajase el llamado maestro del pórtico de Perorrubio. Independientemente de que en Santa Marta del Cerro trabajase este maestro o fuese más bien una obra de taller, es bien cierto que la decoración escultórica de la ventana del ábside y de las portadas del templo presenta una clara reminiscencia, en ocasiones incluso copia, de los trabajos realizados en la iglesia de San Pedro ad Vincula de Perorrubio. Interiormente, las cubriciones del templo siguen un esquema bastante característico y abundante dentro del románico segoviano y mientras que la nave se cubre con una parhilera de madera, la cabecera se encuentra abovedada, empleándose la bóveda de horno en el ábside y la bóveda de cañón en el presbiterio. La sencillez ornamental del interior del templo hace que la decoración se concentre en la cabecera concretamente en la ventana realizada en sillería caliza ubicada en el eje central y que tiene su correspondencia en el exterior como ya hemos analizado. Está formada por un pequeño arco de medio punto con el intradós decorado por un grueso baquetón, trasdosado por una arquivolta lisa y todo ello protegido por un guardapolvos decorado con tres filas de billetes. Pequeñas columnas recogen el arco de la ventana con capiteles en los que se representan una pareja de pequeños leones enfrentados de fina talla y melena zigzagueante y cuatro aves, agrupadas por parejas, de largas alas con las plumas talladas muy superficialmente y que giran sus estilizados cuellos para picotear ambas del mismo fruto. La decoración de la ventana se completa con un cimacio ornamentado con pequeñas flores de cuatro pétalos con nervio central inciso dentro de un doble círculo y separadas entre sí por pequeñas hojitas de formato triangular. El tramo del presbiterio se articula mediante dos pequeñas arquerías de medio punto ciegas una de las cuales se ha roto parcialmente para ubicar la puerta que da acceso a la sacristía, estancia añadida a la iglesia en 1798 como reza una inscripción sobre el dintel “Esta obra se hizo a costa de los vezinos Año 1798”. Sobre las arquerías y a la altura de los cimacios del arco triunfal una imposta de perfil achaflanado recorre los muros del presbiterio y el ábside. El espacio de la cabecera se separa de la nave mediante un gran arco triunfal de medio punto doblado recogido por gruesas columnas coronadas por interesantes capiteles. En la cesta del lado de la epístola se representa la escena bíblica de la huida de Jerusalén siguiendo un esquema tradicional en el que aparecen San José de pie, vestido con larga túnica y sujetando con la mano izquierda un bastón mientras que la derecha sostiene las riendas del asno. En la parte central la Virgen María va sentada en el asno sosteniendo al Niño sobre su regazo, ambas figuras están bastante deterioradas ya que fueron picadas parcialmente. Detrás de ellos en el otro lateral se talla una puerta almenada de una ciudad por la cual han salido las figuras, Belén según el texto bíblico (Mt, 3, 13-14). Sobre el capitel un cimacio con flores de seis pétalos partidos que se extiende hacia la nave como una pequeña imposta en la que el motivo decorativo pasan a ser flores cuatripétalas dentro de un doble anillo. El capitel del lado del evangelio tiene talladas cuatro grandes arpías con las alas desplegadas y la melena partida en dos pequeños mechones que se extienden por las alas. El cimacio que acompaña a la cesta tiene tallado un motivo de entrelazo vegetal con tallos que se entrelazan formando figuras geométricas. Como en la otra cesta, el cimacio se extiende en forma de pequeña imposta hacia la nave cambiando el motivo decorativo que se convierte aquí en pequeñas florecillas de seis pétalos muy estilizados. La iconografía presente en estos capiteles del arco triunfal, tanto las arpías como el tema de la Huida a Egipto, está estrechamente relacionada con dos cestas de la también segoviana iglesia de San Miguel de Fuentidueña, una de ellas en el exterior del ábside, el tema bíblico, y la otra, las arpías, en el interior. Probablemente los modelos escultóricos tomados aquí provienen como referencia más cercana de la iglesia de Perorrubio pero en última instancia recibe influencias también del norte de la provincia, de Fuentidueña amén de la escultura de los canecillos que revela una tercera influencia de un arte mucho más popular y rural en comparación con la escultura de la portada meridional y del interior del templo. Por otro lado, adosado a la iglesia por su lado norte encontramos una pequeña torre que hace la función de campanario, realizada mediante cajoneras de calicanto y cuya construcción no creemos que vaya más allá del siglo XIV. El adosamiento de la torre a la iglesia oculta al exterior la cornisa original románica que tuvo la nave de perfil anacelado, así como una posible entrada en el lado este que serviría para acceder a la torre desde el exterior del edificio. Desde el interior de la iglesia se accede a la torre por una puerta adintelada justo sobre la cual se descubrió en la reciente restauración un vano apuntado construido con sillería y que pudo formar parte de las ventanas abiertas en la original fábrica para iluminar el interior pero que perdió su función y se decidió cegarlo de nuevo debido a la construcción de la torre. En el cuerpo bajo de la misma se conserva una pila bautismal románica de la iglesia (102 cm de diámetro x 81 cm de altura) con la copa decorada con diecisiete gallones planos y la embocadura adornada con una moldura abocelada en la cara externa y un pequeño listel en la cara interna. En cuanto a la cronología, la ausencia de inscripciones en la mayor parte de los edificios románicos de Segovia hace difícil su datación incluso con respecto a otros edificios similares de la provincia. Creemos que, como ocurre en otras iglesias segovianas pudo realizarse en fechas tardías, quizás las primeras décadas del siglo XIII, siendo imposible ofrecer una fecha más exacta.