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Planta

Identificador
19076_01_019n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
40º 49' 3.21'' , - 1º 44' 13.47''
Idioma
Autor
Andrea Pereira Pinto
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Ermita de Nuestra Señora de la Carrasca

Localidad
Castellar de la Muela
Municipio
Castellar de la Muela
Provincia
Guadalajara
Comunidad
Castilla-La Mancha
País
España
Descripción
LA ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CARRASCA es un edificio de una sola planta, orientada a levante, donde se encuentra la cabecera, compuesta por un ábside semicircular; a los pies se sitúa una pequeña espadaña. Siguiendo el canon reiterado en otras iglesias cercanas, en el muro sur se alza la portada principal de acceso, de proporciones muy achaparradas. En la cabecera, situada al Este, encontramos un ábside semicircular, cubierto con bóveda de horno, con hemiciclo y pequeño presbiterio. Esta estructura, que se alz sobre una planta ultra semicircular o peraltada, presenta en la cornisa exterior una sobria decoración compuesta por la sucesión de modillones y canecillos, sosteniendo el alero superior, cuya decoración queda reducida a una pequeña línea en relieve a lo largo de su parte interior. La estrecha saetera, localizada en la parte central del ábside y cegada en la actualidad, se mostró insuficiente para dotar al mismo de la luminosidad necesaria, circunstancia que propició la ejecución de un nuevo vano, estratégicamente ubicado en su tramo recto meridional. Desde el ábside podemos constatar la ausencia completa de vanos en su muro norte, el cual se encuentra actualmente revocado en su totalidad, al igual que la espadaña. Dirigiendo nuestra mirada hacia el muro sur podemos comprobar el sobresaliente muro este de la nave, desligándose del patrón marcado por la planta del ábside, tal y como se advierte en el lado contrario. Precisamente en este lateral se localiza una ventana de forma rectangular, cuya apertura data de un período posterior a su construcción primitiva. El campanario se encuentra localizado a los pies, en el lado oeste de la ermita. En su muro, revocado de cemento en alguna intervención postrera, se inscriben dos ventanas adinteladas, una de las cuales, la inferior, pudiera formar parte de la traza original, al contrario que la ubicada en la parte superior, de construcción mucho más reciente. El muro occidental que compone la espadaña presenta una anchura mucho mayor que la respetada en el cuerpo de la ermita, lo que nos permite sospechar que en algún momento se practicó un estrechamiento posterior en la nave. Una pequeña espadaña configura la parte superior de este hastial. Esta curiosa estructura, con vano de medio punto y remate en piñón, debió de formar parte original de su fábrica primitiva. Esta espadaña, cubierta con tejadillo a doble vertiente, goza ciertamente de un patrón singular. En el arco que la cierra, en principio de medio punto, el lado izquierdo termina en forma de arco de herradura: el salmer de este lado se encuentra, de hecho, biselado para conformar el pretendido cierre. El lado derecho, por contra, mantiene el vano de medio punto. En la fachada sur se sitúa su entrada principal. A la misma se accede a través de un pequeño atrio porticado, de construcción posterior al resto del edificio. En el interior del atrio, a modo de recibidor, se dispone un banco corrido a cada uno de los dos lados del vano de ingreso. Un gran sillar corona, como dintel, su portada rectangular. Sillar principal que todavía conserva, ya muy erosionados, restos de una antigua inscripción. Entre las jambas, formadas por sillares en forma de columnas, se hallan dos vanos adintelados, localizados a ambos lados de la fachada. Sobre la ventana, situada a la derecha, todavía son visibles los restos de una inscripción en el revoco: ESTANDO CURA PAROCO DN., en la línea inferior solamente se puede leer GRE… Dichos vanos guardan una disposición sospechosamente asimétrica, completamente descentrados con respecto a la línea que ésta determina. Esta circunstancia nos permite inferir la hipotética reutilización, para la consecución de su diseño actual, de alguno de los elementos constitutivos y característicos de la antigua fábrica. En el interior de este atrio, sobre un muro saledizo de sillería de perfil escalonado, “por el adelgazamiento de su grosor a partir de los riñones del arco”, nos encontramos con la puerta original de acceso al templo. El vano de la puerta está compuesto por tres arquivoltas, las dos interiores terminadas en arista viva, abocelada la exterior. El conjunto se cierra con una chambrana lisa, sin decoración, en el trasdós del arco. Los arcos descansan sobre las jambas de acceso y columnas de corto fuste, siguiendo las reducidas dimensiones del conjunto. Estas últimas se nos muestran rematadas con sencillos capiteles, actualmente muy desgastados, en los que no se aprecia ningún tipo de decoración, aunque algún detalle de tipo vegetal o geométrico, que aún se puede observar –en los del lado derecho con más claridad– nos puede permitir recobrar lo que pudo ser su ornamento primigenio. Cuatro columnas acodadas, muy toscas en su fábrica, soportan los capiteles de las arquivoltas exteriores; la arquivolta interior se asienta sobre sendas pilastras. El conjunto se completa, en su parte superior, con una sencilla cornisa, articulada mediante canecillos que carecen de decoración. En el interior es destacable la ausencia del tradicional codillo de separación entre los tramos recto y semicircular de su cabecera, habiendo quedado las bóvedas originales, que no debieron de alcanzar altura notable, completamente desvirtuadas en las sucesivas reformas sufridas posteriormente. Tan sólo queda de su traza original el arco triunfal sobre pilastras y ábacos lisos, sobre el que se asienta el sencillo entramado de madera que configura su artesonado. Bajo el coro, en una reducida estancia, se encuentra una pila bautismal románica, sobriamente decorada con sencillos trazos geométricos. El aparejo característico del conjunto es el sillarejo, reservándose la sillería a los elementos más significativos de su estructura: cornisa, canecillos, portada principal de ingreso y las esquinas de los muros. El vano del ábside se configura a partir de irregulares bloques de piedra de grandes dimensiones. La sobriedad de su factura, no exenta de tosquedad, no desmerece el notable interés que esta ermita tiene, como ejemplo prototípico de las primitivas iglesias de repoblación características del siglo XII en el señorío molinés.