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Eremitorios rupestres en la Montaña Palentina y alrededores. Eremitorio rupestre de San Pelayo en Villacibio

Siguiendo la carretera P-620 se llega a Villacibio, dónde a unos 900 metros del centro urbano y a través de una pista de tierra se llega al eremitorio rupestre de San Pelayo. Escondida en el término conocido como la Revilla, se divisa un amplio paisaje en el que se alza sobre un cerro la iglesia del pueblo, que data de mediados del XVI y cuya advocación es San Miguel Arcángel. Asimismo, en el pueblo vecino de la Rebolleda, se ubicaba otro eremitorio semejante, denominado Las Covaritas, que fue dinamitado en el siglo XX.

Su origen, como consecuencia de la repoblación, es probable que se remonte en torno a los siglos VIII-X, sin embargo, en los documentos es nombrado por primera vez a mediados del siglo XII. Este escrito fue firmado por doña Urraca, y en él se cedía a Xbal (Cristóbal), el prior del monasterio de San Salvador de Oña en Burgos, el cenobio de Santa María de Mave y otras posesiones que dependían de este, como fue el caso del pequeño eremitorio dada su cercanía.

Se trata de un templo escavado en la roca arenisca que consta de una nave con una orientación Este-Oeste. En su interior se marca una separación entre el presbiterio y la nave a través de un pequeño muro en el que posiblemente apoyara el iconostasio de madera, de acuerdo con el rito mozárabe. De igual forma, el ábside se separa del presbiterio mediante dos arcos; uno de medio punto y otro de herradura, separados por un pilar prismático central, y en cuyo interior se abren unas pequeñas hornacinas dónde se depositaban las reliquias u otros objetos destinados a la liturgia. A diferencia de otros eremitorios de la zona la necrópolis no se sitúa a su alrededor, sino que el conjunto de tumbas excavadas se ubica en el monte de enfrente a unos 800 metros.

Foto: Valdavia (CC BY-SA 3.0)