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Capitel de una ventana del muro sur

Identificador
50050_01_023n
Tipo
Formato
Fecha
Cobertura
41º 32' 25.03'' , -1º 55' 13.92''
Idioma
Autor
Jesús Andrés Navarro
Colaboradores
Sin información
Edificio Procedencia (Fuente)

 

País
España
Edificio (Relación)

Iglesia de San Miguel

Localidad
Bijuesca
Municipio
Bijuesca
Provincia
Zaragoza
Comunidad
Aragón
País
España
Descripción
La iglesia de San Miguel se encuentra en la parte baja de Bijuesca. A pesar de tratarse de un edificio profundamente reformado, conserva trazas evidentes de su origen románico. Su fábrica actual, del siglo XVII, se levantó sobre la anterior románica muy tardía, de la que aún se conservan notables restos en la cabecera y en los muros perimetrales. La planta del templo está compuesta por una nave rectangular, de 24 m de longitud por 9 m de anchura, flanqueada por capillas añadidas y ábside semicircular orientado al Este. Los restos románicos de la cabecera se encuentran en su paramento vertical y parte del lado sur del presbiterio, donde todavía pervive un vano románico, con arco de medio punto con rebaje hacia el exterior y abocinamiento hacia el interior. En el muro sur de la nave de la iglesia también quedan vestigios de la fábrica original, concretamente en su parte inferior, en la que abren otras dos ventanas entre los contrafuertes, actualmente cegadas al interior con mortero. Se trata de dos vanos compuestos de doble arco de medio punto, con moldura abocelada y chambrana lisa. Los arcos interiores de ambos vanos apean en capiteles que presentan decoración con motivos vegetales. Se reconoce su derivación de la fórmula crochet gracias a la presencia de tallos en disminución con nervaturas, rematados en hojas lobuladas esquematizadas, bolas o piñas. Aunque su estado está bastante deteriorado, especialmente en las esquinas, se puede afirmar que los cuatro capiteles son muy similares entre sí. Bajo ellos se disponen columnas de fuste cilíndrico (la ventana más cercana al ábside ha perdido la del lado oeste). Sí que perviven todas las basas, aunque sus trazos están muy erosionados. En el muro hastial, al oeste del templo, destaca el cuerpo adelantado con arco de medio punto que cobija la portada del siglo XVII. Al interior el aspecto del templo es fruto de profundas reformas. El ábside está cubierto con bóveda de cuarto de esfera, mientras que la nave lo hace con bóveda de lunetos, todo ello siguiendo una estética barroca que encabeza su retablo, presidido por el santo titular del templo. Se ha utilizado una solución que preserva el perímetro del edificio original (que se halla a un nivel inferior), consistente en su cubrición con material transparente, lo cual deja visibles los restos románicos a través de la solera actual. En alguno de sus puntos se pueden distinguir perfectamente las formas de las basas sobre pilastras que darían apeo a las semicolumnas adosadas y a los arcos fajones que sostendrían la techumbre de la primitiva iglesia. La presencia del crochet, elemento característico del repertorio del primer gótico, revela que estamos ante una obra tardía, del románico que algunos estudiosos han denominado “de inercia”, cuya ejecución puede fecharse en las primeras décadas del XIII.
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